Ideas técnicas sobre IA aplicada a operaciones legales.
Lo que aprendemos construyendo agentes para despachos, contado por el equipo que los construye. Sin humo: arquitectura, criterios y decisiones.
De un concurso de acreedores y cero infraestructura tecnológica a una operación donde los procesos repetitivos se ejecutan solos, de punta a punta.
No existe «el mejor modelo»: existe el mejor modelo por tarea. El criterio que usamos para asignar clasificación, extracción y razonamiento de agentes, y dónde encaja Claude Fable 5.
Un agente legal no puede improvisar un cálculo de intereses. Por qué envolvemos cada juicio del modelo en validación determinista, y qué queda fuera del LLM por diseño.
Escrituras, facturas y notificaciones entran en formatos imposibles. Cómo separamos la lectura (probabilística) de la validación (determinista) para que ningún dato malo llegue a un expediente.
El problema de fondo de un despacho no es tecnológico, es contable: cada expediente nuevo arrastra su coste. Qué línea de la cuenta de resultados toca cada agente y qué medir desde el primer mes.
No es «poner IA»: es identificar el trabajo que se repite igual cien veces al día y dárselo a un agente que lo termina, con registro de cada acción. Qué procesos califican y cuáles no deben calificar nunca.
No pasa nada el primer mes. Ni el tercero. El coste de no incorporar IA es compuesto: se acumula en la estructura de costes, en el techo de volumen y en el talento. Y llega un trimestre en el que ya no se recupera.